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VIVIR AL LÍMITE. “Al ser mujer de narco dejás de ser dueña de ti”

S.S. está sentada en el sofá de su departamento. Se come las uñas, y una de sus sensuales piernas se mueve como si cobrase vida. Sí, está un poco nerviosa. “Voy por una taza de café y charlamos”, dijo.

Regresó rápido. Los sorbos de la bebida sirvieron de tranquilizante y su mirada se volvió mansa. “Ahora sí podemos hablar. Los nervios se me pasaron. Prefiero evitar mi nombre por cualquier cosa”, confesó.

La mujer decidió contar a Crónica su experiencia de cómo es ser novia de un narcotraficante y todo lo que eso conlleva. “Yo fui pareja de uno de ellos. Llegué a enamorarme. La relación terminó. Te digo que tener una relación así es un mundo aparte”, dijo.

La entrevistada ve como un estilo de vida glamorosa que está atrayendo a las adolescentes y bellas jovencitas a tener como pareja a narcos y, con su experiencia, tratar de abrirles los ojos, y que tengan cuidado porque –en medio de los lujos y detalles– puede vivir un infierno.

“Al principio todo es muy lindo porque toda mujer sueña con tener un hombre detallista. Como que nos dejamos deslumbrar por los lujos”, explicó. “Al principio todo es color de rosa, hasta que vienen los celos, te prohíben salir, si lo hacés sí o sí te ponen a seguirte”, agregó.

“Automáticamente ellos se apropian de una. Al ser mujer de un narco dejás de ser dueña de ti misma, de tu vida, para que ellos den sus condiciones a cambio de los lujos. Yo lo viví”, confesó.

“Ser la novia de un narco es tener coraje, tragarte el orgullo. A mí me tocó ir a visitarlo a la cárcel. Siempre me decía ‘vas a caminar conmigo en momentos difíciles, si voy preso me vas a visitar’. Una no decide cuándo terminar con una persona así”, agregó.

Las visitas en las cárceles tienen toda su maña ndaje.
“Las propuestas comienzan por las redes sociales”, he’i
A la consulta de cómo llegó a tener contacto con un narco, dijo que “el narco no puede ver a una mujer linda, operada (tuneada). Las chicas bonitas siempre están en la mira. Las propuestas empiezan por las redes sociales. Si no consiguen de una, piden ayuda a las personas que se dedican a eso (cafichos)”, dijo.

“Ahí viene el famoso ‘quiero que seas mi reina y te voy a tener como reina, no te va a faltar nada”, dijo. Confesó que un caso en particular y muy fuerte le dio el valor de terminar la relación con su novio narco.

“No quiero decir cómo salí de la relación porque puede saber quién soy. Eso sí te digo que tuve que salir del país por un buen tiempo”, dijo. “Llegué a hablar otra vez con él y me deseó suerte y que encuentre una persona que me haga feliz”, finalizó.

Fue atada y garroteda en una celda
La mujer habló de cómo es ir de visita a la cárcel junto al novio narco. “Se ingresa con el nombre de otra persona, supuestamente visitando a otra persona. Tu nombre nunca queda en los registros del libro de visitas. Se entra sin formar filas”, explicó.

“Allí viven mejor que afuera. Hay personas que se dedican a llevar chicas para fiestas, llevan alcohol, de todo”, he’i. S. S. dijo que en una de las visitas que realizó al penal tuvo una pelea con su pareja.

“Le dijeron que supuestamente llegué a salir con otro, y ahí me ató y me pegó bastante hasta que confiese la verdad. Fue dentro de la celda, pero había sido nadie puede meterse aunque grites o pidas ayuda, es como una ley eso”, dijo.

“Luego comprobó que era mentira lo que le dijeron y me pidió disculpas”, agregó.

“Llegó un momento en que tuve que tratar con un psiquiatra mis ataques de pánico porque tenía miedo de salir a la calle o quedarme sola en casa”, finalizó.

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