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Oler todo a quemado o a podrido, otra secuela del Covid-19

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No solamente la pérdida del olfato, sino la alteración de este sentido es otra de las secuelas posibles del Covid-19. Que el café o el chocolate huelan a podrido o nafta son algunas de las descripciones que dieron los afectados.

Federico Kukso, periodista especializado en ciencia, compartió algunas cifras de lo que se conoce como parosmia o alteración del sentido del olfato.

Estimativamente el 77 % de quienes contraen Covid-19 pierden el olfato y una gran mayoría lo recupera, sin embargo, se calcula que un 10 % queda con una secuela distinta: la deformación del olor.

“Imaginemos que normalmente, un olor, digamos a rosa, toca seis teclas o neuronas. Si contraes el coronavirus y mata algunas de esas células nerviosas, digamos que solo te quedan tres de esas neuronas, eso ya no te permite oler una rosa correctamente”, explicó el otorrinolaringólogo Donald Leopold, de la Universidad de Vermont para graficar el fenómeno.

Detalló que los aromas por lo general son cócteles, blends de hasta cientos de compuestos volátiles como por ejemplo el café, cuyo aroma es el resultado de la mezcla de hasta mil químicos.

La hipótesis es que las personas con parosmia solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen mal de forma aislada.

Es por ello que las personas que sufrieron de parosmia describieron al café y al chocolate con aromas a podrido, quemado o con cualquier otra característica desagradable, menos la que le corresponde.

Optar por alimentos a temperatura ambiente o fríos; evitar frituras, las carnes asadas, las cebollas, el ajo, los huevos, el café y el chocolate y probar alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural es la recomendación de la organización inglesa AbScent. HOY

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